Nos han enseñado a “controlar” las emociones como si fueran un enemigo. Pero lo cierto es que no se trata de apagar lo que sentimos, sino de escucharlo con atención. Cuando comprendemos una emoción, dejamos de reaccionar por impulso y empezamos a responder con calma. No es debilidad sentir, es fortaleza saber qué hacer con eso que sentimos. El enojo, la tristeza, el miedo... todos traen un mensaje.Controlarlos sin entenderlos es como tapar el sol con un dedo: no desaparecen. Solo cuando aceptamos nuestras emociones sin juzgarlas, empezamos a sanar. No te castigues por sentir, aprende a leerte.Ahí empieza el verdadero manejo emocional.




.jpg)
.jpg)



No hay comentarios.:
Publicar un comentario